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Redujimos el gasto en serverless un 90% haciendo menos
Serverless es barato hasta que deja de serlo. Para una app de consumo global, millones de invocaciones diminutas se sumaban en una factura que no tenía sentido para el trabajo realizado.
Analizamos las rutas críticas y descubrimos que la mayoría de las invocaciones hacían trabajo trivialmente cacheable. Migrar esas rutas a un backend más ligero con Varnish por delante redujo el gasto en serverless un 90% — y de paso mejoró el tiempo de carga de la app un 8%.
La conclusión no es «serverless malo». Es que la arquitectura es una decisión de precios. Sabe cuánto cuesta cada request, y diseña como si fueras tú quien paga la factura. Porque alguien la paga.